Mi primer acercamiento a las computadoras

Resulta que este blog parece ser el baúl de los recuerdos, jajaja. Bueno, pues, recuerdo muy bien a mi profesor de dibujo del anexo de la Facultad de Ingeniería (hoy División de Ciencias Básicas); como yo trabajaba, en la noche hacía la tarea de dibujo (técnico), una lámina con una “montea espacial” realizada a tinta china con los instrumentos rudimentarios de entonces (plumillas, tiralíneas, plumillas técnicas “grafos”, los estilógrafos todavía no se inventaban). Como a la 1 de la mañana, a punto de terminar la lámina, ¡oh, desgracia!, se derramaba una pequeña gota de tinta del tiralíneas y se manchaba la hoja, ¡a comenzar de nuevo!, y así varias veces, hasta que quedaba bien el dibujo (según yo, perfecto).

Como a las 5 de la mañana me daba un “regaderazo” para no ir tan amodorrado y corría a tomar el camión, y luego el tranvía para llegar al anexo a las 7:00 A.M. Entregaba mi dibujo y ¡oh, sorpresa!, un excelente 6 de calificación. Sin embargo, gracias a la “dureza” del profesor, aprendí a hacer dibujo técnico de calidad; de esta manera, cuando llegábamos mi gran amigo Joel Juárez y yo a pedir trabajo de dibujantes, para ayudarnos con los gastos de la escuela, nos dábamos el “lujo” de pedir salarios más altos que la mayoría de los dibujantes del despacho, ya que nosotros hacíamos los dibujos de planos en tinta china y los demás, sólo a lápiz. Obviamente, me quedaba dormido en la clase y eso me bajaba nuevamente puntos en esa materia y en otras.

Con el tiempo, y antes de entrar al fascinante mundo editorial, me dediqué a dibujar para algunas empresas, hasta que conocí a mi gran amigo el Lic. Juan Anzaldo Escobar, que me conectó con despachos de patentes y marcas, y llegué a ser uno de los mejores dibujantes de patentes en México (modestia aparte), trabajando para los mejores del ramo, como Olivares y Becerril, Becerril, Coca & Becerril, S.C., Goodrich, Dalton, Little & Riquelme y Uhthoff Gómez Vega + Uhthoff, S.C., entre otros. Después de eso, caí en la calle Bucareli, cerca de los periódicos El Universal y Excélsior y conocí a mis maestros en el arte editorial, Raúl Cedillo Calderón, Héctor Falcón (el caricaturista Cadena M.) y Moisés Sierra Garza, impresor y técnico de las Artes Gráficas de primera categoría.

Me desvié, perdón. Por aquella época (principios de la década de los 70), se iniciaban las actividades y servicios de cómputo en la UNAM, y comencé a estudiar Fortran 4 y a perforar tarjetas en el Centro de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas en Sistemas y Servicios (CIMASS). y en el Centro de Servicios de Cómputo (CSC). Me pasaba perforando hasta que cerraban e iba los domingos a perforar las tarjetas de programas que debía entregar al centro de servicios, ya que uno no podía entrar a la gran computadora Burroughs B-6700; la operaban sólo los ingenieros de soporte técnico. Alguno de los de las fotos podría ser yo (por los pantalones acampanados, jajaja).




¡Vean qué modelos de los autos de la época! Así comencé en esta mi otra pasión, las computadoras. Pronto seguí tan entusiasmado, que compraba casi todos los modelos de pequeñas microcomputadoras que estaban a mi alcance, como Tandy, Sinclair, Commodore; …pero esa es otra historia.



Saludos

Gonzalo Ferreyra

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